Humanidades

 Vega valencia Mayte

Filosofia

10/marzo/2021

Filosofía: texto simple.

Argumente a qué le denominamos situaciones límite (sentido de la vida, la muerte…), saberes tradicionales y no tradicionales, cual es la propuesta de explicación que ofrecen, cuáles son los criterios de verdad que la sustentan y el nombre y origen de la pseudociencia o tradición al que pertenecen. Redacte un texto simple que incluya una explicación para una pseudociencia y una tradición explicativa

La situación límite, muerte, sufrimiento, temor, culpa, lucha pone al hombre en la línea divisoria entre el ser y el no ser. Al caer en una situación límite el hombre se libera, según Jaspers, de todo los convencionalismos, normas externas y criterios generalmente aceptados, que lo aherrojaban antes y que caracterizan la esfera , y de este modo se concibe a sí mismo como existencia. Al permitir al hombre que pase del ser “no auténtico” al auténtico, la situación límite lo arranca de las trabas de la conciencia común, lo cual, según el existencialismo, no es capaz de hacer el pensamiento teórico, científico. Todo lo que constituía antes el sentido de la vida del hombre aparece ante él en la situación límite como ser ilusorio, como mundo de las apariencias; en tal situación, el hombre empieza a comprender que este mundo lo separaba supuestamente del ser real, trascendente respecto al mundo empírico. De este modo la situación límite permite a la personalidad entrar en contacto con la trascendencia, con Dios. Platón, el primer filósofo occidental que dejó para la posteridad su pensamiento por escrito, estaba convencido de que la filosofía era una meditación sobre la muerte, y por ello le hizo decir tantas cosas sobre la misma a su maestro Sócrates, en recordados diálogos como el Fedón. Ya promediando el siglo XX, Jorge Luis Borges y Martin Heidegger coincidieron sobre la cuestión. El primero, afirmando que la muerte es el límite que la da sentido a la vida, haciendo preciosos cada uno de los instantes que vivimos, resignificando misterios: “La muerte, ese otro mar, esa otra flecha que nos libra del sol y de la luna y del amor”. Y Heidegger reclamando superar la existencia inauténtica que lleva a angustiarse por estar “arrojados al mundo” y a negar la finitud, y prepararse para aceptarla como una parte más de la vida, en ese “ser para la muerte” que postulaba. Irvin Yalom, en “Mirar al sol” (texto al que subtitula “La superación del miedo a la muerte”), despliega toda su experiencia para tratar de sobreponerse a estos temores, que vincula con la depresión, el estrés y la violencia. Mario Benedetti, desde la poesía, decía con acierto que “Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida”. Con apariencia humorística, los celebrados Monty Python filmaron “El sentido de la vida”, dando sus propias respuestas, pero con la seriedad que requiere tal cuestión. Religiones aparte, nunca conocimos a nadie que sea o haya sido inmortal. Es decir, la muerte es un paso inevitable, inexorable. Más tarde o más temprano. Pero nos tocará a todos. Y que dicho epílogo sea muchas veces de fecha incierta lo convierte, como en la concepción borgeana, en una incógnita que hace más valioso cada momento de nuestra existencia.


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